Los desastres no vienen solos
08/09/2005

Es triste y estremecedor seguir los detalles del desastre natural, y parcialmente creado por los humanos, que ha asolado la zona del sur de Estados Unidos, con un punto mítico como Nueva Orleáns anegado.

El ser humano ha participado en la magnitud de la catástrofe. De un lado por asentarse el centro de una ciudad a niveles por debajo del mar y no adecuar los diques. De otro lado colaborar en empeorar el cambio climático con un continuo vertido de emisiones en la atmósfera - vertido que probablemente agrava la situación general de los fenómenos climáticos. Esto es especialmente relevante en el país que gasta más energía por habitante y que hace menos por controlar estas emisiones y que es Estados Unidos. Este lo sabemos y lo lamentamos. Es poco ético por parte del Gobierno Americano no querer sumarse a los acuerdos internacionales que pretenden limitar estas emisiones y frenar el empeoramiento del clima e la tierra.

Pero esto no es lo peor – estaba anunciado. Lo más grave es que un gobierno – el nuestro – ha decidido echar leña al fuego. Se ha aprobado ayudar al país amigo con más petróleo. A quien le ocurre enviar gasolina al país con más reservas, al país que gasta más energía para moverse y que no ha exigido a los ciudadanos de estados no expuestos a la catástrofe de reducir notablemente su consumo de energía.

Hay muchas necesidades y ayudas urgentes cuando se produce una catástrofe natural. El Gobierno de España y las organizaciones de ayuda y de caridad tienen procedimientos ensayados de ayuda. Medicinas, agua, potabilizadotes, tiendas, mantas, alimentos etc. etc.

Pero esta vez no. Se ha elegido la ayuda más reprobable desde el punto de vista ambiental y el memos efectivo desde el punto de vista humana. Esperemos que el Gobierno logrará cambiar la decisión y corta el chorro de petróleo hacía Estados Unidos y inyecta ayuda humanitariamente más adecuado.

Ole Thorson